
A veces en nuetra existencia tenemos la oportunidad de reflexionar sobre cosas simples del día a día. El simples contacto con la naturaleza nos permite visualizar la sorprendente e inimaginable sensación de libertad y así a cada día nos vamos encontrando una fuerza para continuar el camino recorrido.
Podemos ser como el viento que no vemos, pero que esta allí entre los árboles, jugando con las hojas. Como los sonidos que escuchamos la vida toda, pero de los cuales no percibimos su mesaje, no sabiendo si el camino es el correcto o no y por miedo de conocer su melodía cambiamos el ritmo. O como el día, del que vemos cada detalle, como las hojas caídas en el suelo - no sabemos las razones que las han hecho caer y dejar marcas. Cerca de la noche llegan el frío y los vientos, dejando dolor y sufrimiento, destruyendo toda la belleza que hay.
Todos tienen la libertad de seguir su camino y escapar de sus obstáculos, por una razón, y es que la vida, a veces nos da esa oportunidad.
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